Sobre la ‘jornada de reflexión’ preelectoral

25 Jun, 2016 | Política, Reflexiones, Sociedad | 0 Comentarios

Hoy es la ‘jornada de reflexión’ que la Ley Electoral de nuestro país establece para el día anterior al que l@s ciudadan@s estamos convocad@s a las urnas, una normativa que con las nuevas tecnologías y el uso masivo de las ‘redes sociales’ se ha quedado desfasada y sobre la que que much@s expert@s se replantean su necesidad. En este sentido y por su interés, reproducimos dos artículos publicados por sendos medios informativos nacionales.

Así, ABC titula su artículo ‘Jornada de reflexión, una tradición «sin sentido»’, y dice:

« Hoy es un día extraño. Después de que, durante los últimos 14 días, cuatro caballeros apellidados Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera no pararan de pedir el voto a diestro y siniestro, ya no pueden hacerlo, y eso que sólo faltan unas horas para que todos los españoles acudamos a las urnas. ¿El motivo?, tenemos ‘jornada de reflexión’, la fecha de la campaña en la que los actos políticos y las encuestas están prohibidos para, en teoría, no influir en la decisión de los electores.

«Esto es una antigualla», considera Jesús Gutiérrez Villalta, profesor de Ciencia Política en la Universidad Carlos III de Madrid, quien explica que mantener esta tradición «no tiene sentido hoy en día» porque estamos expuestos a estímulos políticos en todo momento y además proceden de diferentes vías, como por ejemplo las redes sociales. «Parece que estamos todos de reflexión menos Twitter», ironiza el politólogo.

Y es que la legislación electoral española, además de prohibir los actos políticos, tampoco permite que se publiquen encuestas en los cinco últimos días de campaña. Los medios de comunicación respetan el veto pero Twitter, como bien sabe Gutiérrez Villalta, vive al margen gracias al ingenio de los más avispados, que publican sus estimaciones sustituyendo los nombres de los partidos por frutas.

ABC (logotipo 1)

Prohibición de encuestas

«Es completamente anacrónico porque además, con internet, es evidente que es incontrolable, no le puedes poner puertas al campo», subraya Santiago Pérez-Nievas, profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid, quien tilda esta tradición de «obsoleta». «No tiene sentido», insiste el profesor, quien lamenta que esta prohibición «denote una actitud paternalista hacia los votantes, que tienen derecho a informarse hasta el último día y más ante un panorama como el actual, en el que los pactos postelectorales van a tener mucha importancia».

Pérez-Nievas ahonda en que el modelo ideal sería publicar encuestas hasta el último día, como ocurre por ejemplo en Reino Unido o EE.UU., para que el votante tenga la mayor información posible antes de decantarse por una u otra opción política. «La gente toma decisiones distintas según lo que estime que vaya salir», subraya el profesor, quien apuesta, como Gutiérrez Villalta, que habría que revisar la legislación electoral en este sentido.

Sí tiene sentido

Frances Pallarés, catedrático de Ciencia Política en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, también es partidario de revocar la prohibición de las encuestas en la recta final de campaña, pero considera que la ‘jornada de reflexión’, que se celebra igualmente en países como Italia o Polonia, tiene sentido. «Creo que ayuda a tranquilizar el ambiente antes de la votación», suscribe el experto, quien sin embargo es consciente de que las redes sociales han cambiado el escenario.

Pese a todos los cambios que ha vivido la sociedad española desde que se formuló esta normativa, hoy los medios no podrán publicar encuestas y los candidatos cambiarán el mitin por tranquilos paseos para reflexionar en los que no se les puede ocurrir decir que se votarán a sí mismos. »

Elecciones Generales 2016 (logotipo 1)

Por su parte, EL PAÍS titula su artículo ‘La ‘jornada de reflexión’ es un invento español’, y dice:

« Cada jornada de reflexión electoral los medios hacen una pieza recurrente sobre su utilidad. Suelen preguntarse dos cosas: para qué sirve en tiempos de Twitter y qué es exactamente lo que está prohibido.

El resultado sobre su necesidad es siempre similar. Hay expertos que lo ven una tradición simpática y otros que lo ven como un anacronismo sin sentido. Es lógico que lo vean así porque el resto de votantes también lo ve así. Este año EL PAÍS ha salido a la calle a preguntar a 15 ciudadanos. Ninguno usa el día para “pensar”. “No me encierro en la habitación a reflexionar desde las 12 de la mañana”, dice una joven. Incluso alguno ya había votado por correo.

Pero a pesar de no usar el día para su objetivo, 6 personas de las 15 consultadas creen que está bien que exista por si alguien quiere relajarse y consultar de nuevo los programas. Reflexionar es algo bueno, parece la conclusión.

Pero no hay por qué reflexionar. Hay muchos países que impiden hacer campaña un día o dos antes de la votación. Pero solo en España se llama algo parecido a “jornada de reflexión”. El catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, José Ramón Montero, ha consultado para EL PAÍS fuentes originales y no ha encontrado ninguna referencia a la expresión: “Debió ser idea de algún democristiano, por eso de la reflexión”, dice. Es probable.

La primera vez que EL PAÍS publicó la expresión “jornada de reflexión” en un contexto electoral fue el 14 de abril de 1977. Fue en una breve nota sobre el consejo de ministros. Quedaban dos meses para las elecciones y el Gobierno había anunciado cómo iba a ser la campaña: “La campaña electoral finalizará el día 14 de junio a las cero horas. Esta fecha, jornada de reflexión, estará libre de toda acción electoral como la propia jornada de las elecciones”, decía este periódico. La expresión original iba en cursiva, por lo que no era habitual.

La legislación que regulaba aquellas primeras elecciones solo decía que la campaña «deberá terminar a las cero horas del día inmediato anterior a la elección”. Pero el día no se había bautizado. Alguien en aquel consejo de ministros presidido por Adolfo Suárez debió proponer o imaginar la frase. Los cambios que ha vivido la ley en las décadas siguientes tampoco han introducido la expresión.

El País (logotipo 1)

En otros países latinoamericanos donde existe algo parecido se le llama “silencio electoral” o “veda electoral”. Son nombres menos positivos. Implican callarse o prohibir -en algunos países está prohibida incluso la venta de alcohol y los espectáculos durante la jornada de votación-. Quizá el “anacronismo” de tener una jornada de reflexión hubiera sido tratado con más severidad si el día se hubiera llamado “silencio” o “veda”. Los partidarios de la reflexión deberían agradecer al primer gobierno Suárez que saliera con esta ocurrencia.

El concepto de una jornada de reflexión en Europa es posterior a la Segunda Guerra Mundial. En España en la II República, “las leyes electorales no regulaban nada”, dice Montero. En las leyes de aquel régimen no hay ninguna norma sobre campañas ni su financiación. La única pequeña prohibición que ha encontrado Montero se refiere a las elecciones de 1933: “Las autoridades prohibieron que por la tarde del último día de campaña se retransmitieran mítines por radio; se podían hacer, pero no emitir”, dice Montero. El objetivo era evitar conflictos.

En la época estaban también prohibidos los acontecimientos deportivos o festejos en el día de la votación. “La excusa era si necesitaban guardias en otra parte”, dice Montero. La extensión del día de calma previo a las elecciones fue por tanto un modo seguro de evitar peleas políticas cuando más nerviosos estaban los militantes. En España se introdujo lógicamente al llegar la Transición: “Debieron ver algo en otras legislaciones y les pareció bien”, dice el catedrático José Ramón Montero. Así se instauran las tradiciones. »