‘Premios Magallanes – Elcano 2016’ (I): La Gala y el recuerdo de la gesta histórica

21 Oct, 2016 | Reportaje, Sociedad | 0 Comentarios

El emprendimiento, el esfuerzo, la superación, la unidad y los logros de colectivos sociales, deportivos y culturales y de los símbolos turísticos del municipio que con su buen hacer han hecho engrandecer al municipio son los valores por los cuales se otorgan bianualmente los Premios Magallanes – Elcano, cuya Gala de entrega de la segunda edición se celebró recientemente en el edificio lúdico deportivo M3 de El Médano y contó con las actuaciones del timplista Pedro Izquierdo y del pianista Jeremías Martín, así como con la representación de la lectura del diario de a bordo de Pigafetta, el cronista de la gesta histórica que significó circunvalar por primera vez el planeta y que hizo escala en la bahía de Montaña Roja (‘Monte Rosso’, según indica el referido diario).

Ya informamos que los premiados en las diferentes modalidades (‘deportiva’, ‘económica’, ‘turística’, ‘cultural’, ‘educativa’, ‘etnográfica’, ‘labor solidaria’, etc.) fueron UD Granadilla Tenerife Egatesa, Hotel Médano, Grupo Thynisara, Asociación de Vecinos Vechisur y Cáritas Grupo Parroquial San Isidro, de quienes tendremos ocasión de comentar a lo largo de este reportaje sobre su labor y el por qué de este reconocimiento que se compara a los valores encarnados por la expedición que al mando de Fernando de Magallanes terminó circunvalando el planeta. En este sentido, el nuevo alcalde, José Domingo Regalado González, destacó la importancia de que Granadilla de Abona forme parte de la historia respecto al hecho de que en octubre de 1519 la flota que conformaba la expedición atracara, antes de zarpar definitivamente hacia el primer viaje que dio la vuelta a la Tierra, en la bahía de Monte Rosso, un paraje natural que aún hoy sigue llamándose igual.

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Así que esos valores que hicieron y hacen posibles el avance y la evolución de la sociedad, como ocurriera con el trascendental hecho histórico realizado por la expedición que inició Fernando de Magallanes y que culminó Juan Sebastián de Elcano, bien merece la pena recordarlos mediante una sinopsis de la hazaña que ha inspirado la creación de estos Premios, y lo hacemos rescatando una publicada en octubre del pasado año, que con el título Paseando por la Historia’ dice:

« En su juventud, el navegante portugués Fernando de Magallanes había viajado a la India donde tuvo conocimiento de la existencia de las Islas Molucas, ricas en las entonces carísimas especias. Se le ocurrió organizar una ruta viajando hacia el oeste, con la idea de que si las islas estaban más allá de la India no deberían encontrarse muy lejos de los nuevos territorios americanos. Magallanes, al igual que anteriormente Colón, creía en la redondez de la Tierra. Sin embargo, ambos se equivocaban en cuanto al tamaño del planeta, mucho mayor de lo que ellos pensaban.

El proyecto de Magallanes consistía en hallar un paso por el sur de América que permitiese llegar a las Molucas, proyecto que no interesó al rey de Portugal, Manuel I. El navegante entonces expuso sus planes a la corona española. Carlos I aceptó el plan y firmó con Magallanes una capitulación similar a la que los Reyes Católicos firmaron con Cristóbal Colón en 1492.

La expedición la formaban cinco naves y 250 hombres, que se hicieron a la mar en agosto de 1519. Recalaron en las Canarias y desde allí se dirigieron hacia Sudamérica, donde exploraron cada porción de costa, cada golfo y cada estuario buscando el paso hacia el océano Pacífico. Pasaron el invierno austral al sur de la actual Argentina. Entonces se produjo un motín que supuso la pérdida de dos de las cinco naves que conformaban la expedición. Cuando pasó el invierno continuaron navegando hacia el sur hasta encontrar el paso que ahora lleva el nombre del navegante, el Estrecho de Magallanes.

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El cronista Antonio Pigafetta narra las dificultades y lo incómodo de la travesía:

«Navegamos durante tres meses y veinte días sin probar ningún alimento fresco. Las galletas que comíamos ya no eran de pan, sino de un polvo mezclado con gusanos e impregnado de orina de rata. El agua que teníamos que beber estaba putrefacta. Nos vimos obligados, para no morir de hambre, a comernos trozos de cuero, que eran tan duros que había que mojarlos en el mar cuatro o cinco días para que se ablandasen. (…) sufrimos el ataque de una especie de enfermedad que nos hinchaba las encías hasta cubrirnos los dientes (escorbuto). Y los que la sufrían no podían probar alimento alguno. Diecinueve de nosotros murieron.»

Atravesar este paso tuvo su mérito pues esta parte del mundo es famosa por sus dificultades meteorológicas, lo que unido a la escasa anchura del paso, convierte a la expedición de Magallanes en una auténtica hazaña.

Magallanes pensaba que lo que había más allá del paso era un pequeño mar cuando en realidad se encontró con el mayor de los océanos y con que la tierra firme más cercana se hallaba a miles de kilómetros. Navegaron durante tres meses por el Pacífico, sin ver tierra y casi sin comida. Finalmente, en enero de 1521 alcanzaron la isla de Guam desde donde reemprendieron el viaje hacia Asia.

Magallanes murió en las Islas Filipinas durante una refriega con unos nativos. No consiguió terminar la circunnavegación del mundo, pero había recorrido la parte más desconocida y demostrado que su idea (y la de Colón) de «alcanzar oriente por occidente» era viable.

Al morir Magallanes tomó el mando de la expedición Juan Sebastián Elcano, marinero español que después de alcanzar las Molucas y cargar especias, inició el viaje de regreso por la ya conocida «ruta portuguesa», cruzando el Índico y rodeando África, para acabar llegando a España en septiembre de 1522.

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De las cinco naves que partieron sólo completó la vuelta al mundo una, la nao Victoria, y de los 250 hombres sólo volvieron 18. Aunque el objetivo de la expedición no era dar la vuelta al mundo, estos hombres fueron los primeros que lo consiguieron y éste fue el hecho que los hizo pasar a la historia. A Juan Sebastián Elcano el rey Carlos I le concedió un escudo de armas coronado con un globo terráqueo e ilustrado con la leyenda «Primus circumdedisti me», que significa «el primero que me rodeaste».

La circunnavegación completa de la Tierra hizo descubrir la magnitud y el desconocimiento que se tenía del mundo donde se vivía, y la cantidad de nuevas especies animales y vegetales (importantes aportes a la botánica medicinal se fueron produciendo en los años consecutivos a estos descubrimientos), así como la multiculturalidad que poblaba el planeta. En definitiva, cambió para siempre el esquema sobre el mundo conocido. »

(Continuará…)