Pensamientos de Daisaku Ikeda (2)

23 Ene, 2020 | Reflexiones, Sociedad | 0 Comentarios

1. Es importante poseer un estado de vida elevado para ser capaces de aceptar con serenidad cualquier cosa que suceda en la vida y luchar a fin de colocar los problemas en la perspectiva correcta y resolverlos con actitud positiva. La felicidad florece desde esa condición de vida firme y abarcadora.

2. ¿Cómo será el futuro? Nadie conoce la respuesta a esa pregunta. Todo lo que sabemos es que los efectos que aparecerán en el porvenir están contenidos totalmente en las causas que se generan en el presente. Lo importante, entonces, es que nos pongamos de pie y llevemos a cabo acciones para concretar grandes objetivos, sin dejar que nos distraigan o descorazonen las dificultades del momento.

3. Cualesquiera fuesen las circunstancias, nunca deben sucumbir a la derrota. Jamás piensen que han llegado a un callejón sin salida y que todo ha terminado. Ustedes son dueños de un glorioso futuro. Y precisamente por ello deben perseverar y estudiar. La vida es eterna. Debemos concentrarnos en las dos existencias del presente y del futuro, y no quedar atrapados en el pasado. Siempre debemos poner en acción el espíritu de comenzar nuevamente “a partir de este momento”, de iniciar una nueva lucha cada día.

4. El budismo sostiene que todo está en estado de flujo constante. De modo que la cuestión es si vamos a aceptar el cambio pasivamente o a dejarnos arrastrar por él, o si, por el contrario, somos capaces de hacernos cargo y de generar cambios positivos gracias a nuestra propia iniciativa. En tanto que las actitudes conservadoras y de autoprotección son comparables con el invierno, la noche y la muerte, el espíritu pionero y la decisión de concretar los propios ideales evocan imágenes relacionadas con la primavera, la mañana y el nacimiento.

5. La apariencia exterior carece de importancia; lo que cuenta está dentro de nuestro corazón. ¿Existen lazos de corazón a corazón? Algunas familias permanecen juntas sólo físicamente, pero están distanciadas en su interior. Otras sólo se pueden reunir por períodos cortos, pero hacen lo posible para disfrutar de una comunicación intensa y cariñosa cuando se encuentran. Las familias que comparten lazos basados en esfuerzos conscientes que los acercan día a día son aquellas cuyos miembros se sienten a gusto unos con otros, sin importar dónde estén o lo que estén haciendo.

6. ¿Dónde se encuentra el camino majestuoso de la reforma y del cambio? Emerson declaró: “No es grande el que puede alterar la materia, sino el que puede modificar el estado de su mente”. Nos insta así con firmeza a emprender nuestra transformación interior. Quiero que tengan la seguridad de que el desafío al que nos enfrentamos día tras día, el de nuestra revolución humana, es el camino soberano para lograr la reforma de nuestra familia, localidad y sociedad. Una revolución interior es la más fundamental y a la vez única posible para engendrar un cambio en todas las cosas.

7. Considerar las dificultades de la vida como desgracias o, por el contrario, verlas como buena fortuna depende enteramente de cuánto hayamos forjado nuestras determinación interior. Todo tiene relación con nuestra actitud o estado de vida. Con un espíritu a toda prueba, podemos vivir una vida de gozo y de alegría. Somos capaces de desarrollar un “yo” de tal fortaleza, que adquirimos la capacidad de esperar las pruebas y tribulaciones que nos presenta la vida con un profundo sentido de euforia y júbilo. “¡Adelante, obstáculos! ¡Los estaba esperando! ¡Es la oportunidad que estaba aguardando!”.