Sobre los ‘okupas’ en el municipio (I)

26 May, 2017 | Sociedad | 0 Comentarios

enREDaTENERIFE.com es un periódico digital hecho por jóvenes que con el título “Se puede okupar tranquilamente y ser parte del vecindario” publicó el 11 de junio de 2014 la siguiente entrevista realizada a un joven que formaba parte de un colectivo de personas que ‘okupaban’ un inmueble en nuestro municipio:

« Me reúno con un grupo de personas que okupan un edificio en Granadilla. Explican que actúan por necesidad, porque el sistema capitalista se basa en la proiedad privada.

Luchan por su abolición y apuestan por el movimiento asambleario, donde nadie sea más que nadie.

– ¿Qué es la okupación?

– La okupación es ocupar las casas que están deshabitadas. La gente que está fuera en la calle necesita una vivienda para estar y tener sus cosas.

– ¿La okupación durará mucho tiempo?

– Sí, durará bastante, porque el sistema capitalista en el que estamos promueve la propiedad privada.

– ¿Desde cuándo están okupando viviendas?

– Desde que existe la propiedad privada.

– ¿Qué le diría a los chicos que andan por ahí, que no tienen sitios a donde ir, a madres con niños?

– Les animaría a que cogieran una propiedad privada y en vez de pagar 120.000 euros de una hipoteca al banco, que okupen y gasten ese dinero en hacer su casita, poner agua, pagar la contribución, pasar diez años y hacerse con ella. Porque si no lo hacen ellos, se lo quedará el Estado, que tiene potestad para hacerse con las cosas pasados diez años. Y ya bastante tiene.

– ¿Van a celebrarse más asambleas en el recurso del okupa?

– La okupación siempre es asamblearia. La única forma de organización que se permite es la asamblearia. No se permite que nadie sea más que nadie y lo que se persigue es abolir la propiedad privada. Asambleas hay en todos lados. El movimiento debe ser asambleario siempre.

– ¿Ha tenido algún altercado con propietarios de las viviendas?

– Una vez, okupando en Londres, había que comunicárselo antes. Vino la policía y nos llevó al juez, pero citamos a la reina que había dicho que todo el mundo en Inglaterra tiene derecho a tener un techo. Eso es un derecho humano. Total, que al final nos dejaron y gracias a eso nos escapamos un fisco.

– ¿Esto de la okupación crea problemas con el vecindario y los curiosos que siempre aparecen?

– La okupación es como todo. Tu puedes encender la televisión y ver una cosa en frente, aunque sea una mierda. Cambias de canal y ves otra cosa diferente, superpráctica y educativa. Hay okupaciones que son una mierda y okupaciones que deberían dar ejemplo asambleariamente. Se puede okupar tranquilamente y ser parte del vecindario.

– ¿El vecindario acepta a los okupas o los trata mal y rápidamente llama a la guardia para que los saquen?

– La cuestión está en que estamos en un sistema capitalista. Ellos pagan 350 euros al mes por sus casas y te ven que estás metido en una casa, aunque no saben que estás sin agua, sin luz, que te las tienes que estar jugando todos los días… Las envidias son muy malas.

– ¿Cómo les dio por okupar en este barrio? ¿Por qué les llamó la atención?

– Por necesidad. »

El 30 sept 2014 DiariodeAvisos.com publica un artículo que con el título Cortan el suministro de agua a 78 familias de okupas en San Isidro’ decía:

« Más de un centenar de personas, entre ellos 26 niños, se han quedado sin agua potable desde hace cinco días en una urbanización cercana a la zona de La Jurada, en San Isidro, una urbanización acabada hace diez años que pasó a manos de los bancos al quebrar la constructora.

Desde entonces, ese complejo residencial de 78 viviendas de dos plantas y sótanos con garaje ha sido objeto de saqueos de puertas, ventanas, cobre, tuberías y hasta sanitarios, convirtiéndose en un centro de toxicómanos y mendigos.

Hoy, 78 familias ocupan cada una de las viviendas que han ido adecentando de buena manera, pese a que casi todos están desempleados e incluso muchos de ellos, de origen sudamericano, ni siquiera están empadronados en Granadilla para poder recibir un alquiler social.

Hasta el viernes, estas 78 familias tenían agua corriente -no tienen luz, excepto aquellos que disponen de motor o placa solar-, hasta que la empresa encargada del abastecimiento del agua en Granadilla (Entemanser S.A.) acudió al lugar para cortarles el suministro, soldar las tapas donde se encuentran las conexiones e incluso quitar una boca de incendios, dejando a los dos bloques de vivienda sin acceso a agua potable, sellando las bocas con revuelto y cemento.

Luis Alberto, uno de los afectados, comentaba ayer que se reunieron con el alcalde, “pero dice que no puede hacer nada porque somos okupas”, mientras el diputado nacional de IU, Ricardo Sixto, visitó las viviendas y prometió intermediar para arreglar un problema social. “Los bancos han sido salvados por la ciudadanía y ésta tiene derecho a una casa”, denunció.

Para Esteban González, primer teniente de alcalde de Granadilla, el problema también es de los bancos: “Ellos son los propietarios y son los que tendrían que asegurar esas viviendas”.

Ricardo Sixto: “El agua no se le niega ni a los animales”

El agua no se le niega ni a los animales, este problema ni el desempleo en Granadilla se arregla así”, manifestó ayer Ricardo Sixto, diputado valenciano de Izquierda Unida en el Parlamento nacional, que prometió una mediación “en la medida de nuestras posibilidades” entre su formación y el Ayuntamiento para que el centenar de personas que habitan una urbanización en San Isidro, de manera ilegal, al menos puedan disponer de agua, recordando que “la mejor medida que pueden darle los Servicios Sociales es el agua”, manifestó el diputado a la vez que invitaba a los afectados a “organizarse y hacer presión”. »

El 1 de octubre de 2014, con el título ‘“Sería un delito autorizar así el agua a las casas de La Jurada”’, DiariodeAvisos.com decía:

« Más de un centenar de okupas en dos edificios de viviendas en la zona de La Jurada, en San Isidro, permanece desde el viernes sin agua después de que la empresa concesionaria Entemanser sellara a cal y canto -cemento y revuelto, para ser exactos- los accesos a las tomas, mientras un carricoche ofrece a los okupas 1.000 litros de agua a 20 euros.

Las 78 viviendas del complejo que fue cedido por una constructora en quiebre a los bancos, se han convertido desde hace un año en el cobijo de otras tantas familias, algunas de ellas con niños pequeños, muchas de las cuáles siquiera están empadronadas en Granadilla, uno de los problemas a la hora de solicitar ayuda o un alquiler social.

El alcalde, Jaime González Cejas, ha lamentado que se haya llegado a esta situación al afirmar que “estamos atados de pies y manos porque no podemos autorizar el servicio de agua, porque sería un delito, al menos que nos lo permita el juzgado”, añadiendo que “si fuera así estaríamos encantados de ayudar a esta gente”, comentó el edil, que reconoce que “no conozco la situación real de todos los que viven en esta urbanización”.

Sin embargo, algunos de los okupas manifestaron el lunes, cuando una comitiva de Izquierda Unida-Sí se Puede les visitó, que “nos hemos reunido varias veces con el alcalde y el Ayuntamiento nos ha dejado tirados, lo único que falta es que llegue la policía y nos saque a patadas de aquí”, comentaba uno de los afectados.

Una mujer, que nos mostraba orgullosa su casa reformada gracias al rastro y al chatarreo, “muchas de nosotras tenemos niños y es imprescindible que tengamos agua; nosotros no queremos robarla, sino que nos pongan contadores, que ya se encargará cada familia de pagarla”.

Al igual que el alcalde, el concejal de Servicios Municipales, Juan Rodríguez Bello, recuerda que “en más de un pleno municipal hemos pedido a los bancos que nos permitan administrar las casas vacías y gestionarlas como alquiler social; el Estado tiene que legislar cuanto antes en este sentido”, comentó el concejal.

Rodríguez Bello afirmó que la orden de cortar el agua partió de la empresa concesionaria, “al detectar un gasto donde no hay propietarios, algo que le puede pasar a cualquier vecino que no pague los recibos”, comentó.

La solución -añadió- es compleja, porque para recibir el agua tienen que ser propietarios o inquilinos y esas personas reconocen que están ahí de manera ilegal o alegal”, comentó Juan Rodríguez, para recordar que “nosotros no podemos actuar de puertas para adentro y es un asunto preocupante por la cantidad de edificios abandonados, en manos de bancos, que hay en San Isidro, incluso ya comenzamos a tener okupas en la zona de Los Hinojeros”, finalizó.

El 25 de enero de 2015, ELDÍA.es publica con el título ‘Ya son cinco los edificios llenos de okupas en San Isidro’ lo siguiente:

« Es una realidad que aumenta día a día. En San Isidro hay numerosos edificios que fueron construidos y equipados, pero no vendidos. Y el proceso casi siempre es el mismo. Primero los inmuebles son desvalijados y después llegan personas que no pueden alquilar un piso para ocuparlos. Son viviendas que ya no tienen puertas ni ventanas. Pero ese es un problema secundario, que se solventará en los días sucesivos a la ocupación, con la recogida en la calle de lo que hace falta, o el robo, o la compra de las piezas necesarias.

Los edificios de okupas están en las calles La Graciosa, Isla de El Hierro, Los González («El Barco»), Punta del Este (11 adosados con gente de etnia gitana) y Honduras (Nuevo Garajonay).

Mireia es cubana y reside en el inmueble rebautizado como «Ciudadanos de San Isidro», en la calle La Graciosa. Son 48 pisos ocupados por venezolanos, chilenos, cubanos, rumanos, senegaleses o canarios, por ejemplo. Junto a su cuñada, relata que llegaron allí en octubre de 2013. Los depósitos de reserva de agua los subieron a la azotea y se llenan con las cubas que pasan por el pueblo vendiendo agua potable. La luz se obtiene de placas fotovoltaicas o generadores. Pero la visita a la azotea está vetada si no se halla allí el representante de la comunidad. Llegaron a hacer una conexión ilegal de agua, pero poco después les cortaron «el pinchazo».

Aseguran que, cuando llegue el banco o el propietario, se marcharán de allí. Mientras tanto, están dispuestos a llegar a un acuerdo con el ayuntamiento para recibir servicios e, incluso, no les importaría pagar un «alquiler» de bajo coste, que no supere los 140 euros, por ejemplo. Y recuerdan que «cogimos el edificio destrozado y nosotros lo hemos arreglado». Desde que están allí, las fuerzas de seguridad casi no tienen que ir, pues hay más seguridad que antes. Al igual que en otros edificios ocupados, todos los días acude gente a preguntar si hay pisos libres. Y ese es su mayor miedo, que alguien dé una patada y les invada «su» apartamento.

Hayat Ezzouina tiene 20 años, es estudiante y reside junto a su madre en el edificio ocupado en Isla de El Hierro. Viven de las ayudas sociales. Colchones en el suelo en el salón de la planta baja y en la parte alta, todo vacío y por arreglar. Su madre dice que vivieron de alquiler 5 años, pero ya no pueden pagar más. La luz se la instala el guineano Camara Mohamed.

Nada más llegar a «El Barco», dos policías locales entran a identificar a varias personas. Allí está la marroquí Fátima Bel Kaid, de 55 años. Hace siete meses que llegó de Madrid. Sobrevive de la caridad de los vecinos y si la llaman a cocinar o planchar. Pero está esperanzada, porque «aquí la gente es más solidaria que en Madrid y no me muero de hambre». Sabe las historias de todos los que han llegado a su bloque. En su amplia sala solo tiene un mueble, un sillón que es su cama. Su reivindicación al Ayuntamiento: «Necesitamos agua y luz». Las ediles de Seguridad y Servicios Sociales declinaron pronunciarse sobre el asunto.

(Continuará…)