Las ‘toallitas húmedas’ y sus graves daños medioambientales provocados por un inadecuado uso

Las ‘toallitas húmedas’ y sus graves daños medioambientales provocados por un inadecuado uso

La pandemia del coronavirus Covid-19, aunque por un lado está favoreciendo al medioambiente, sin embargo por otro está agudizando de forma indirecta algunos daños asociados al excesivo consumo de ciertos productos y su inadecuado tratamiento por parte de las personas que los utilizan.

Tal es el caso (que extraemos de un artículo del periodista Santiago F. Reviejo publicado por el diario digital Público) de las ‘toallitas húmedas’, cuya compra aumentó en España nada menos que un 49% el pasado mes de marzo según los datos de un estudio de mercado realizado por la organización ecologista internacional Greenpeace, lo que ha provocado que se agraven los problemas que ya causaba este producto no biodegradable en el mar donde termina convertido en micropartículas plásticas, un hecho que la organización ecologista viene denunciando desde hace años. Pero esto no sólo causa un mal a la fauna marina, sino también a los bolsillos de l@s ciudadan@s, tal como veremos.

La Asociación Española de Operadores Públicos de Abastecimiento y Saneamiento (AEOPAS) hizo en la primera quincena del pasado mes de abril un sondeo entre unos 300 municipios de diferentes tamaños, tanto de costa como de interior y de diferentes comunidades autónomas, entre los que contabilizó más de 4.000 incidencias relacionadas sobre todo con atascos en la red de alcantarillado causados por ‘toallitas húmedas’ arrojadas a los inodoros de las viviendas.

Público

Esa cantidad de intervenciones realizadas supone un incremento aproximado del 7% respecto a las incidencias habidas durante el mismo periodo del año anterior, según indica esta asociación en los resultados de su estudio titulado ‘El cumplimiento del derecho humano al agua y el saneamiento en situación de pandemia’, que remitió para su consideración al Gobierno del Estado, a la Federación Española de Municipios y Provincias y a las comunidades autónomas.

Este incremento en las incidencias fue mucho menor en las poblaciones de interior y con menos habitantes, donde apenas ha habido problemas, pero ha sido mucho mayor en las áreas urbanas y de costa, según ha ocurrido en determinados municipios donde han crecido un 10 y hasta un 15%, como el de Cádiz en el que su empresa encargada del abastecimiento y saneamiento de las aguas indicó que 450 del total de las 650 toneladas de residuos que retira al año de su red de alcantarillado corresponden a ‘toallitas húmedas’ no biodegradables.

Traduciendo en dinero estas incidencias causadas por el mal uso de las toallitas tiradas al retrete como si fueran a desaparecer por arte de magia después apretar el botón de la cisterna y que deben resolver los operarios de las empresas encargadas del abastecimiento y saneamiento, origina entre el 7 y el 12% de los costes que afrontan dichas empresas en España por retiradas, reparaciones o sustituciones en su red de alcantarillado, cuyas tuberías y maquinaria además pueden verse gravemente dañadas. Ello supone -según calculó el gerente de la Asociación Española de Operadores Públicos de Abastecimiento y Saneamiento (AEOPAS), Luis Babiano- un gasto de unos 120 millones de euros al año que terminan incluyéndose en los recibos del agua que pagamos los usuarios como parte del coste de los servicios municipales que recibimos.

Toallitas extraídas de alcantarillas. / ARCHIVO

“Es un desastre lo que está ocurriendo”, indica el portavoz de Greenpeace España, Julio Barea, cuya organización se llevó las manos a la cabeza cuando vio en su mencionado estudio de consumo realizado por la empresa Nielsen sobre seguimiento de los efectos de la covid-19, que en la primera semana de marzo -cuando aún no se había decretado el estado de alarma- había aumentado un 49% la compra de ‘toallitas húmedas’ en España, un dato que significó una enorme decepción para una organización que lleva muchos años denunciando los daños medioambientales que ocasiona este producto hecho con microplásticos -en algunos casos con microfibras de celulosa- que, tras recorrer la red de alcantarillado y saneamiento y provocar numerosos atascos, acaba en los ríos y en los mares donde -asegura el portavoz de Greenpeace España- tardan “más de cien años en degradarse en fragmentos aún más pequeños”.

Cientos de especies marinas contaminadas

Según señala Greenpeace, unas 700 especies marinas están siendo afectadas por la contaminación de los microplásticos con los que se fabrican, entre otros productos, las ‘toallitas húmedas’ que se arrojan a los inodoros de miles de viviendas, un acto que tiene como consecuencia que más de un millón de aves y de 100.000 mamíferos marinos mueran cada año al ingerir dichos plásticos.

Pero lo peor, afirma Julio Barea, es que “las toallitas no son productos esenciales y podrían ser fácilmente sustituidas por agua o papel higiénico, que resulta mucho menos dañino para el medio ambiente y no tiene efectos mortales para los seres vivos”. Es por ello que Greenpeace insiste en la necesidad de restringir al máximo y de forma inmediata su comercialización para evitar que acaben en la red de saneamiento antes de llegar al medio natural.

Bilbao declara la guerra a… las "toallitas húmedas"

AEOPAS sostiene que deben tomarse medidas normativas para, por un lado, exigir a los fabricantes que incluyan en el etiquetado de las ‘toallitas húmedas’ una advertencia para que no sean arrojadas a los inodoros una vez utilizadas y precisando que no son biodegradables, y por otro, que se limite la venta de productos que contengan plástico tal como establece la directiva europea. “La ciudadanía está completamente desinformada sobre este producto”, lamenta su gerente, que afirma: “No creo que haya maldad en su mal uso, sino que falta información sobre qué hay que hacer con ellas una vez utilizadas”.

A las consecuencias económicas y medioambientales que de por sí ya supone el indebido uso de estos productos higiénicos, hay que añadir ahora los riesgos que para la salud puede ocasionar en plena pandemia los trabajos de limpieza de las redes de alcantarillado y colectores de los municipios. Aunque afortunadamente, según asegura el gerente de AEOPAS, el personal de sus empresas asociadas dispone del material de protección necesario y hasta ahora no ha sufrido contagios por realizar ese trabajo, sin embargo “sí se ve expuesto en mayor medida al riesgo de contraer la enfermedad del coronavirus debido al incremento de las incidencias en la red que debe solventar a causa de las toallitas húmedas”.

Pero no es sólo el personal encargado del servicio de abastecimiento y saneamiento el que se ve expuesto a este riesgo, sino que también se encuentran en la misma situación los operarios particulares que acuden a las comunidades de vecinos a reparar los atascos ocasionados por las toallitas en los colectores, un gasto que deben afrontar los propietarios de las viviendas y que no está incluido en las estimaciones de AEOPAS relacionadas con los costes que provoca el inadecuado tratamiento de estos productos tras su uso.

Weibliche Hand Die Geste Mit Erweckte Einen Finger Isoliert Auf ...

UNA PREGUNTA, UN CONSEJO Y UNA SUGERENCIA

¿Está aguantando bien la avalancha de (posibles) ‘toallitas húmedas’ el obsoleto sistema de depuración de aguas residuales de la costa de Granadilla de Abona que tantos inconvenientes ha estado causando? Vecinos y vecinas, intentemos utilizar otras alternativas a estas toallitas no biodegradables y, en caso de su uso, al menos no las tiremos por el inodoro.

 
 

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