Las ‘sismitas’ de El Médano

21 Dic, 2016 | Medio Ambiente | 2 Comentarios

Un artículo de Fernando Raja publicado en 2011 por AVCAN. Actualidad Volcánica con el título ‘Sismitas: las huellas del gran terremoto’, decía lo siguiente sobre las formaciones geológicas ubicadas en el Espacio Natural Protegido de Montaña Roja denominadas ‘sismitas’:

« La naturaleza nos habla de su pasado, y los científicos intentan leer en ella una historia que a menudo pasa desapercibida para la mayoría de la población. Ese es el caso de El Médano, en Tenerife, cuyos arenales atesoran un auténtico tesoro geológico: las ‘sismitas’, unas huellas fósiles del mayor terremoto conocido en la isla.

Se trata de unas estructuras en forma de tubos o diques, muy raras de ver en el mundo, porque no suelen sobrevivir a la erosión del viento, la lluvia y el mar, y de hecho sólo en Costa Rica se ha podido ver algo similar, pero no se conservaron.

Sin embargo, y aunque se encuentren en el espacio natural protegido de Montaña Roja, no cuentan con suficiente grado de protección ni de la adecuada divulgación de su enorme valor científico. Así lo asegura Luis González Vallejo, catedrático de Ingeniería Geológica de la Universidad Complutense, quien en 2002 dio a conocer los resultados de la investigación que dirigió sobre estas ‘sismitas’, mediante una visita con DIARIO DE AVISOS por la costa de Granadilla que cobija estas curiosas formaciones geológicas.

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«A raíz de ese trabajo, vinieron a El Médano universidades europeas que al principio dijeron que eran raíces de árboles fosilizadas, pero luego rectificaron y concluyeron, como yo, que eran restos de un gran terremoto«, explica el científico, quien afirma que «solo he visto algo parecido en Costa Rica, en la Península de Nicoya, donde hace 20 años ocurrió un terremoto y dejó en una playa las mismas formaciones que en El Médano«.

El geólogo valora que estas ‘sismitas’ estén inventariadas como yacimiento en el plan especial de protección del espacio protegido de Montaña Roja, pero sostiene que deberían adoptarse medidas extra para protegerlas y divulgarlas, dada su importancia. «En su día hubo incluso un proyecto para crear una zona para visitantes y acordonar el espacio o colocar alguna estructura de protección, pero no se ha hecho nada«, lamenta, para a renglón seguido insistir en que se trata de «un yacimiento único, extraordinario, de interés científico mundial«. Tal es así, subraya, que después del trabajo de investigación que dirigió vinieron también científicos de la NASA a El Médano, «porque están estudiando estructuras indicativas de presencia de agua, dado que estas formaciones sin agua no se producen«, una investigación que tiene interés para la búsqueda del líquido en otros planetas.

Las ‘sismitas’ de El Médano (parte de las cuales se destruyeron en los años 70 del pasado siglo por los acarreos de escombros para la construcción de la autopista del Sur) son tubos y diques de arena que afloran por millares en un área de centenares de metros cuadrados cerca de Montaña Roja. Gracias a González Vallejo se supo que estas estructuras, que pudieron tener hasta cuatro metros de espesor y hasta treinta centímetros de diámetro, son la huella fósil de un seísmo cuyas sacudidas alcanzaron una fuerza tal que comprimieron los sedimentos de playa, provocando que la arena mezclada con agua se disparara a presión, explotando en superficie y dando lugar a volcanes de arena, ya desaparecidos por la acción humana o la erosión.

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González Vallejo y su grupo de colaboradores, entre los que figuran Luis Cabrera Pérez, director del Laboratorio Colegio de Arquitectos en Tenerife y Ramón Capote, catedrático de Geodinámica de la Complutense, confirmaron que ese terremoto pasó hace entre 3.500 años y 10.000 años, con una intensidad de al menos 8 sobre los 12 grados en la escala de Ercali y se cree que se desencadenó a menos de 25 kilómetros de la costa, sobre una falla activa. En la misma zona se observa una fractura a simple vista junto a Montaña Roja y penetra en el fondo del océano entre 10 y 20 kilómetros.

Riesgo sísmico

El trabajo de Luis González Vallejo y otro grupo de científicos permitió probar que Canarias ha sufrido seísmos mucho más intensos de lo que se pensaba, y demostraron que han ocurrido grandes temblores debidos a las enormes presiones desatadas en una falla submarina entre Tenerife y Gran Canaria, es decir, una zona donde chocan dos enormes masas de corteza terrestre en movimiento. Se trataría, pues, de terremotos por causas tectónicas y no volcánicas. La existencia de una falla aún activa situada bajo El Médano llevó a este geólogo a sugerir, tal como ya informó este diario en 2002, la conveniencia de que en Canarias se tomen medidas preventivas en la construcción de grandes obras públicas y privadas ante posibles temblores de intensidad superior a la que se tomaba hasta ahora como referencia. »

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En enero de 2013, diariodeavisos.com publicaba un artículo de Verónica Martín titulado ‘Sismitas de El Médano: ¿origen geológico?’, que decía:

« Las formaciones geológicas en forma de pequeños tubos que se pueden visitar en El Médano y que reciben el nombre de ‘sismitas’ han sido objeto de polémica científica.

El catedrático de Ingeniería Geológica de la Universidad Complutense, Luis González Vallejo, ha publicado en varias revistas científicas sus estudios sobre estas formaciones que define como restos fósiles creadas por un terremoto que ocurrió hace entre 3.000 y 10.000 años.

Sin embargo, esta opinión ha sido rebatida en el pasado por el investigador del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y profesor del Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Aumera, el geólogo Joan Martí, quien ha sostenido públicamente que se trata de las llamadas rizocreciones, formadas por animales litófagos. Es decir, unos gusanos que van expulsando la arena para abrirse camino y poder hacer sus nidos.

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Por su parte, una tesis publicada en 2009 en la Universidad de Stuttgart en Alemania confirma el origen geológico de estas curiosas formaciones. Así se extrae del resumen de esta tesis donde se explica que “las estructuras sedimentarias que forman los diques se deben a un origen sísmico y están asociadas a un paleoterremoto de edad Holocena”, algo que ocurrió hace unos 10.000 años aproximadamente y completa la investigación explicando cómo fue esa gran erupción.

En este sentido, el autor del estudio, Joerg Kroechert, coincide con las investigaciones de Vallejo aunque matiza que las estructuras sedimentarias que forman los tubos podrían haberse formado por concreciones formadas alrededor de raíces de origen vegetal. Eso sí, este estudio alemán destaca el carácter excepcional de las estructuras fósiles de El Médano. »