La ‘Solidaridad’, un valor social fundamental

La ‘Solidaridad’, un valor social fundamental

En estos momentos especiales de ‘crisis humanitaria’ debido al éxodo (el mayor por el que pasa Europa desde la 2ª Guerra Mundial) de seres humanos que huyen de los conflictos bélicos del norte de África y próximo y medio oriente, en que la Unión Europea se está ‘retratando’ como una realidad dividida y que mira hacia otro lado a la hora de ser ‘solidaria’, con las desagradables imágenes que circulan por los medios informativos y que ponen en evidencia los graves problemas de ‘acogida’ y ‘asilo’ más elementales…

Queremos llamar la atención sobre este asunto más aún cuando, para más recochineo, el pasado 31 de agosto se conmemoró el Día Internacional de la Solidaridad, instaurado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a finales del año 2000 para promover los ideales de solidaridad entre las naciones, los pueblos y las personas.

A finales del año 2000 la ONU proclamó el 31 de agosto como ‘Día Internacional de la Solidaridad’, coincidiendo con el aniversario del inicio del Movimiento Social Independiente ‘Solidaridad’ (‘Solidarnosc’), fundado por Lech Walesa el 31 de agosto de 1980 en Polonia, cuya importancia mundial fue reconocida con la concesión del Premio Nobel de la Paz a su líder el año 1983 por su esfuerzo en promover la importancia de la ‘solidaridad’ entre las personas y las naciones.

Este movimiento social cuenta con 10 millones de personas en todo el mundo, siendo su objetivo principal la unión entre países y se basa en 2 principios: cooperación y comprensión hacia las personas.

En su Declaración del Milenio, la ONU reconoció que la ‘solidaridad’ es uno de los valores esenciales para las relaciones internacionales en el siglo XXI y que, por ello, en el ‘Día de la Solidaridad’ se defiende como garantía de la paz mundial. Se estableció también en dicha Declaración que se conmemorara el ‘Día Internacional de la Solidaridad’ para que se recuerde la importancia que tiene ayudar a otra persona, amigo o familiar, contribuyendo así en el camino hacia una sociedad mejor.

La ‘solidaridad’ es uno de los valores humanos más importantes, por el cual todos ayudamos y colaboramos con aquellas personas desfavorecidas. Al igual que la amistad, ayudar al otro nos hace mejores personas y nos mantiene más unidos día a día.

En la referida Declaración del Milenio, también se señala que los problemas mundiales deben abordarse de manera que los costos y las cargas se distribuyan con justicia, conforme a los principios fundamentales de la equidad y la justicia social y que los que sufren, o los que menos se benefician, merecen la ayuda de los más beneficiados.

 Día Internacional de la Solidaridad (cartel 1)

La ‘solidaridad’ no sólo es un requisito de carácter moral, sino también una condición previa para la eficacia de las políticas de los países y los pueblos. Es una de las garantías de la paz mundial. Vivimos un período de grandes diferencias entre los ricos y los pobres. El verdadero progreso no se logrará sin la cooperación entre todas las naciones y los pueblos para acabar con la pobreza y sin la ‘solidaridad’ con los desposeídos. Debemos asumir la responsabilidad ante los que no pueden obtener los recursos suficientes para el desarrollo, cuyos derechos humanos y dignidad no se respetan.

Hay muchas ONG que trabajan para conseguir este objetivo. Es cierto que desarrollo y ‘solidaridad’ son dos puntos clave para alcanzar la paz que tanta falta hace en muchos lugares del mundo y que a menudo es la causa principal de la situación de pobreza de tantos países. Es incomprensible, por ejemplo, que aún en pleno siglo XXI no se haya podido acabar con el hambre. Todos tenemos que tener una ‘actitud solidaria’, esto supone respetar a todas las personas -todos tenemos unos derechos fundamentales e inalienables-, romper las barreras que nos alejan de los demás y, sobre todo, buscar siempre en nuestras relaciones lo que une en lugar de lo que nos separa.

Debemos recuperar los valores que construyen un mundo más justo y sostenible

Desde la ONG Solidaridad Internacional, aprovechando la conmemoración del ‘Día Internacional de la Solidaridad’, han querido reivindicar el significado de esta palabra con el siguiente comunicado:

“Solidaridad es el sentimiento de unidad basado en metas comunes. La solidaridad también se refiere a los lazos sociales que unen a los miembros de una sociedad entre sí. Las redes sociales se basan en este principio, y ayudan a sus miembros a sostenerse y salir adelante en situaciones difíciles. 

Nos gustaría que, en estos tiempos de crisis, volviéramos a incorporar la solidaridad a nuestra forma de vivir el día a día. El individualismo, el egoísmo, la competencia por los recursos, nos han llevado a la situación tan difícil y tan insostenible en la que estamos. Recuperar este valor nos puede ayudar a salir de ella, a cambiar las cosas. 

La Solidaridad Internacional se basa en la cooperación para apoyar a los países que buscan su propia forma de desarrollo. La meta, el interés común que impulsa a cooperar es la construcción de un mundo más justo, más equitativo… más solidario. Ése es el horizonte que compartimos, por el que trabajamos y cooperamos los distintos pueblos del mundo. 

Tenemos que ser solidarios también con las siguientes generaciones, y pensar en hacer más sostenible el mundo en el que vivimos, porque es el que les vamos a dejar. 

En el caso de nuestra ONG, la Solidaridad Internacional, que es como nos llamamos, se traduce en la posibilidad de que las personas participen en proyectos de cooperación y en campañas que buscan la movilización para el cambio social. Pero cada uno de nosotros podemos aplicar el mismo principio, la solidaridad, con nuestros vecinos, con los amigos, con los desconocidos, en los pequeños gestos del día a día. 

Sólo así conseguiremos que las cosas cambien y que el mundo se convierta en un lugar mejor para vivir.”

 Solidaridad (foto 2)

LA PERSONA SOLIDARIA

La ‘solidaridad’ envuelve un criterio de fuerza ética y moral haciendo que la conciencia humana resista de un modo inimaginable ante los desafíos que enfrenta una sociedad en el día a día.

La persona solidaria es aquella que manifiesta o expresa un interés y un espíritu de ayuda por los demás. Esta persona trasciende las barreras del mero interés y supera los límites de las buenas intenciones. Su espíritu desinteresado hace que esté en un constante esmero en servir al otro, intentando siempre ser efectiva aunque las dificultades sean una limitación en su camino. Sin embargo, estas dificultades no son un límite para su espíritu emprendedor y de ayuda.

La ‘solidaridad’ como principio, valor, norma y derecho hace de la persona solidaria un ser que está inspirado en el deseo e intención de ser siempre útil a la sociedad en que esté.  Sus acciones desinteresadas sólo buscan hacer el bien, no buscan recompensa alguna; su mayor recompensa se concreta cuando sus acciones tienes frutos y aquellos a los que les ha servido manifiestan condiciones de mejoría social y familiar.

La ‘solidaridad’ es una de los valores humanos por excelencia, del que se espera cuando otra persona requiere de nuestros buenos sentimientos para salir adelante. En estos términos, la ‘solidaridad’ se define como la colaboración mutua en la personas, como aquel sentimiento que mantiene a las personas unidas en todo momento, sobre todo cuando se vivencian experiencias difíciles de las que no resulta fácil salir.

Debido al verdadero significado de la ‘solidaridad’ no es de extrañarse que escuchemos este término con mayor frecuencia cuando nos encontramos en épocas de guerra o de grandes de sastres naturales. De este modo, gracias a la ‘solidaridad’ es posible brindarle una mano a aquellos que resultan menos favorecidos con este tipo de situaciones.

Como vemos, la ‘solidaridad’ es más que nada un acto social, una acción que le permite al ser humano mantener y mantenerse en su naturaleza de ser social. Resulta fundamental fomentar y desarrollar la ‘solidaridad’ en todos sus aspectos, ya que no sólo será necesario llevar a cabo las acciones de las que se requerirá en momentos de guerra o desastres naturales, sino que será fundamental aplicarla cuando alguno de nuestros seres queridos, ya sean amigos o familiares, tengan algún problema en el que nuestra ayuda o compañía sean un aporte para mejorar en cierto modo la situación.

No es de extrañar entonces que la ‘solidaridad’ se comporte como la base de muchos otros valores humanos o, incluso, de nuestras relaciones sociales más valiosas tal como es el caso de la ‘amistad’. En este sentido, la ‘solidaridad’ nos permite sentirnos unidos a otras personas en una relación que involucra sentimientos necesarios para mantener el funcionamiento social normal. En términos más generales, puede incluso permitirle al ser humano sentir que pertenece a determinado lugar, desarrollar sentimientos como los de pertenencia a cierta nación, manteniendo a los ciudadanos de un mismo lugar dispuestos a luchar juntos por un mismo motivo o a trabajar unidos para lograr una misma meta.

 'Solidaridad' (foto 3)

La ‘solidaridad’ nace del ser humano y se dirige esencialmente al ser humano

La verdadera ‘solidaridad’, aquella que está llamada a impulsar los verdaderos vientos de cambio que favorezcan el desarrollo de los individuos y las naciones, está fundada principalmente en la igualdad universal que une a todos los seres humanos y que pertenece a su realidad intrínseca sin importar su raza, edad, sexo, credo, nacionalidad o partido.

La ‘solidaridad’ trasciende a todas las fronteras: políticas, religiosas, territoriales, culturales, etc., para instalarse en cualquier ser humano y hacer sentir en nuestro interior la conciencia de una ‘familia’ al resto de la humanidad.

La ‘solidaridad’ implica afecto: la fidelidad del amigo, la comprensión del maltratado, el apoyo al perseguido, la apuesta por causas impopulares o perdidas. Todo eso, aunque puede no constituir propiamente un deber de justicia, si es un deber de ‘solidaridad’.

La ‘solidaridad’ siempre implica los siguientes puntos:

  • es una virtud contraria al individualismo y al egoísmo.
  • Se refleja en el servicio y busca el bien común.
  • Su finalidad es intentar solucionar las carencias espirituales o materiales de los demás.
  • Requiere discernimiento y empatía, es decir, ‘ponerse en el lugar del otro’.

¿Por qué ‘solidaridad’? 

Porque es lo justo, porque todos vivimos en una sociedad, porque todos necesitamos de todos, porque todos estamos juntos en este barco de la civilización, porque somos seres humanos iguales en dignidad y derechos.

 
 

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