Curiosidades sobre el origen y desarrollo de la Semana Santa que quizá no conocemos

2 Abr, 2018 | Sociedad | 0 Comentarios

La Semana Santa, comprendida entre los domingos de Ramos y el de Pascua de Resurrección, a la que se se ha añadido el Lunes de Pascua, es un periodo festivo tradicional que ha calado en la sociedad no sólo en el ámbito religioso sino cada vez más como un tiempo vacacional dedicado al ocio del que nuestro municipio no es ajeno. Así, además del Viernes Santo que es festivo en toda España, el Jueves Santo lo es en todas las Comunidades excepto Cataluña y Valencia, y el Lunes de Pascua es festivo en Cataluña, Cantabria, Valencia, Baleares, Navarra, País Vasco, La Rioja, Aragón, Asturias y Extremadura, con lo cual algunas comunidades disponen de hasta cuatro días festivos a los que hay que sumar el ‘puente’ del sábado.

Como sabemos, cada año la Semana Santa cae en una fecha diferente, unas veces en marzo y otras en abril, mientras el resto de fiestas litúrgicas (como por ejemplo la Navidad -25 de diciembre-, la Natividad de la Virgen María -8 de septiembre- o San Juan Bautista -24 de junio-) tienen una fecha fija de celebración. Así, la fecha de conmemoración de la Semana Santa se mueve en una horquilla de 35 días, entre el 22 de marzo y el 25 de abril. Seguro que hemos oído que esto tiene que ver con la luna llena, ¿pero sabemos exactamente cómo ocurre?.

Todo el calendario litúrgico cristiano tiene su origen en la Resurrección de Jesús. Durante los tres primeros siglos del cristianismo, la única fiesta que se conmemoraba era la Pascua de Resurrección (y, en menor medida, Pentecostés -el descenso del Espíritu Santo sobre los apóstoles-), cuya fecha tiene que ver con que la muerte de Cristo se produjo próxima (varios días después) a la fiesta de la Pascua Judía, una celebración a que hacen referencia Los Evangelios justamente en el pasaje bíblico de la Última Cena en la que Jesús se reúne con sus discípulos para celebrar esta fiesta en la que los judíos conmemoran su salida de Egipto y el fin de la esclavitud.

Según el judaísmo, los hebreos deben renovar cada año esta celebración de la Pascua el día 15 del mes de Nisan (primer mes del calendario hebreo bíblico), el cual siguiendo un calendario lunar empieza con la primera luna nueva de primavera, independientemente del día de la semana. Así, el primer Jueves Santo de la historia (año 33), cuando Jesús celebraba la Pascua Judía con sus discípulos, o sea, la Última Cena, era evidentemente una noche de Luna Llena, la primera después del equinoccio de Primavera de dicho año.

Con el paso del tiempo, esa solitaria celebración de la Resurrección se fue ampliando a los domingos, pasando a convertirse en la conmemoración semanal del misterio pascual de la Resurrección de Cristo. Así, la Iglesia fue unificando la fecha de la Pascua hasta que en el I Concilio Ecuménico de Nicea, convocado por el emperador Constantino y celebrado en el año 325, se determinó que el Domingo de Pascua de Resurrección debía conmemorarse el domingo siguiente al plenilunio del equinoccio vernal o de primavera. Por eso, astronómicamente hablando, la Pascua nunca puede caer antes del 22 de marzo ni después del 25 de abril. Al principio se tuvo en cuenta que no coincidiera con la celebración de la Pascua Judía, pero eso se fue perdiendo al menos en Occidente.

A partir de ese momento, sucesivamente se fue creando un calendario de fiestas cristianas a lo largo de todo el año con el objetivo de celebrar los distintos momentos de la vida de Jesús y de los santos y santas. Pero la realidad es que todo el actual calendario litúrgico tuvo su origen en la fiesta de la Pascua de Resurrección de Jesús.

OTRAS CURIOSIDADES

La enorme importancia que para los primeros cristianos tenía la Pascua como festividad de la Resurrección de Jesús, les llevó a considerar que debían llevar a cabo cierta preparación espiritual antes de la celebración a base de algunos días de ayuno, penitencia y oración. Esto sería el origen de lo que posteriormente se llamaría Cuaresma. Por eso los preparativos para la conmemoración de la muerte de Cristo se inician el Miércoles de Ceniza (final del Carnaval) y terminan con la Pascua de Resurrección. Otro dato curioso es que las fechas de Pascua se repiten en idéntica sucesión en un periodo de 5.700.000 años y que en ese periodo de tiempo la fecha más frecuente es el 19 de abril, aunque hasta la el momento la mayoría de las veces ha caído durante la primera o segunda semana de abril, época más normal para la Semana Santa.

Este año la primera luna llena del equinoccio de primavera fue el pasado sábado 31 de marzo, con lo cual el Domingo de Pascua de Resurrección fue el inmediatamente siguiente, o sea, el 1 de abril.

Aunque en la actualidad y desde el siglo III el espacio de tiempo en el cual puede caer cada año la celebración de la Semana Santa comprende desde el 22 de marzo hasta el 25 de abril, sin embargo puede que en un futuro lo sea en una fecha fija según lo estableció el Concilio Vaticano II, que reconociendo la importancia de los deseos de muchos con respecto a la fijación de la fiesta de Pascua en un domingo determinado y a la estabilización del calendario, se pronunció en el sentido de que la Iglesia no se opone a que la fiesta de Pascua se establezca en un domingo concreto dentro del Calendario Gregoriano siempre y cuando la decisión se tome de manera unánime con las otras confesiones cristianas: ortodoxos y protestantes.

En este sentido, el propio Papa Francisco ya se pronunció en el año 2015 a favor de establecer una fecha fija para la Semana Santa, apuntando a la segunda semana de abril, de manera que el segundo domingo de dicho mes se fijara para siempre como el domingo de Pascua. Esta cuestión estaría pendiente de resolver a falta del acuerdo con ortodoxos y protestantes.

Otra curiosidad es que la celebración de la Semana Santa, tal y como la conocemos hoy en día al menos en España, se remonta al siglo XVI, explicándose el origen de las procesiones en el teatro religioso que en la Edad Media se realizaba en las iglesias y en los pórticos mediante los autos de la Pasión, que eran escenificaciones que formaban parte de los oficios litúrgicos. Como ese teatro daba lugar a algunos comportamientos poco edificantes según la moral de la época, se fue transformando paulatinamente y sustituyendo a los ‘actores’ por imágenes, de manera que esas escenas de la Pasión dejaron de ser vivientes para convertirse en imágenes de madera y tela según las conocemos hoy.

Por otro lado, las procesiones también surgieron del deseo del pueblo cristiano de imitar la pasión de Cristo. Así, por ejemplo, el Via Crucis no es otra cosa que una imitación de lo que los peregrinos hacían en la Vía Santa o Vía Dolorosa de Jerusalén, o sea, acompañar a Cristo con la cruz. También fueron las cofradías las que promocionaron las procesiones, en cuyo origen están algunas órdenes religiosas como los Franciscanos, que promovían la devoción a la humanidad de Cristo.

En el siglo XVIII, el Rey Carlos III prohibió la figura de los «disciplinantes», personas penitentes que se flagelaban durante estas celebraciones de la pasión de Cristo, que finalmente quedaron reducidas a procesiones en las que los cofrades alumbraban con los cirios a las imágenes portadas por otros miembros de las cofradías acompañadas por los cantos del clero.

Posteriormente y finalmente, en el siglo XIX se introdujeron otros elementos como las bandas de música, conformando la celebración de la Semana Santa tal y como ha llegado hasta nuestros días.